
Todos los fines de semana son fat-weekend. Los odio. Pero estoy en casa con mi familia, con mi novio y tengo que comer por lo menos algo, para que no empiecen a sospechar. Mi mamá es demasiado insistente, se la pasa haciendo comentarios tontos y cuando no me ve comer me dice que si me estoy volviendo anoréxica, como si no viera lo gorda y fofa que estoy.
Lo único bueno de los fat-weekend es que derivan en una semana de ayuno casi completo.
Definitivamente tengo que desintoxicarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario